7 de marzo de 2017

Emprendedor y Empresa, un nuevo ecosistema




Estamos en “La Era del Emprendimiento”, y el Emprendimiento es sin duda una de las opciones que más ayudan al crecimiento de la economía, Pero no se puede dejar toda la responsabilidad del crecimiento o sostenimiento de la economía en los que arriesgan y se lanzan a ser emprendedor. Cualquiera no puede ser emprendedor. Para serlo hace falta una preparación mínima, y si no se cuenta con ella, puede que sea un fracaso más importante de su vida, y un desastre económico.

Llevamos bastante tiempo en que las administraciones están promoviendo y presentando el emprendimiento como una de las mejores salidas. A estos emprendedores se le habla sólo de las bondades. No se les explican los grandes problemas que puede acarrearles el lanzarse al mercado. Problemas que suelen acabar en que los emprendedores lo pierdan todo, y además se queden con deudas importantes.

¿Cómo se puede combinar el que necesitamos personas con iniciativa e ideas, y que puedan tener éxito?

Las empresas temen arriesgarse a crear empleo porque no está claro que la recuperación se vaya a mantener.

Un empresario que ha conseguido pasar la crisis y durante estos años ha tenido que ir despidiendo a sus empleados, con los problemas que esto acarrea, ahora tiene muy claro que no va a contratar a nadie, a no ser que le sea imposible seguir ofreciendo sus servicios al mercado sin más trabajadores. Donde antes hubiera contratado para un incremento de ventas "x", ahora, hasta que el incremento no se triplique, o más, no va a arriesgar. Contratar a un trabajador nuevo le va a generar muchos perjuicios si las ventas no se mantienen. Y quién puede garantizar que la recuperación va a seguir o, al menos, se va a mantener.

¿Cómo crear empleo sin que haya emprendedores, y sin que las empresas lo generen?

Las Administraciones no están por la labor de rebajar los costes laborales, y una vez que la empresa contrata a un nuevo trabajador pasa tiempo hasta que los costes soportados son rentables. Tenemos que pensar en alternativas.

Una de las posibilidades que ofrece nuestro sistema es el apoyo a las empresas para que puedan externalizar parte de sus trabajos. La subcontratación o externalización puede ser la alternativa a la contratación. El tamaño de las empresas es muy difícil que aumente de manera relevante en la coyuntura actual, pero sí que es fácil que esas empresas puedan contar con mini o micro-empresas que le den soporte para que puedan llevar un ritmo sostenido de crecimiento, sin tener que arriesgar contratando. Se amortigua el riesgo de que el crecimiento experimentado no se mantenga.

Aquí es donde las Administraciones tienen que poner todo su empeño. Se deben promover medidas de flexibilidad y agilidad a la hora de que se pueda subcontratar con garantías. Se debe impulsar y ayudar a la creación de mini y micro-empresas que puedan dar soporte a medianas e incluso grandes empresas. Que no existan las barreras y trabas que suelen aparecer cuando las empresas quieren externalizar trabajos con garantía y con agilidad.

Estos emprendedores sí que pueden lanzarse al mercado porque les buscarán para que desarrollen procesos y el soporten que las empresas necesitan. Debemos evitar emprendedores que se lanzan al vacío sin saber qué negocio van a crear, tan sólo queriendo emprender porque no tienen otra alternativa. En muchos casos, acabarán haciendo una inversión para un bar, por ejemplo, que cerrará a los seis meses, si es que llega

Necesitamos emprendedores solicitados por el mercado. Emprendedores que sepan que hay demanda, que se les necesita, y que pueden trabajar para varias empresas haciendo labores similares. Como consecuencia, que la micropyme y la empresa contratante de servicios no dependa del riesgo del posible crecimiento o no, y si se mantiene. Ambos se enfrentan a la posibilidad de superar el ciclo económico porque parecía que la recuperación ya estaba aquí, pero no es así, o no está muy claro.