18 de julio de 2013

Podemos tener esperanza

Y es que en las últimas semanas he tenido conocimiento de varios proyectos que van a desarrollar emprendedores y reemprendedores, y de nuevas de líneas de negocio en empresas ya funcionando, y es por ello que creo que podemos tener esperanza.

Parece que cada vez más, la gente está asimilando que lo que no nos va a dar papá empresa, nos lo tenemos que buscar nosotros. Y ésto es muy importante, porque hasta que no se interioriza la necesidad de no quedarse quieto, es muy díficil salir del submundo de la desesperación.

Existe un submundo de la desesperación, en el que se encuentra mucha gente. Es un mundo paralelo pero que está ahí, al lado de todos nosotros, y en el que muchos podrán reconocer que se encuentran, en él se entra cuando uno se queda en paro. Y allí, instalados, van pasando los días y las semanas, siempre con la esperanza de que las empresas del sector en el que estabamos se recuperarán y empezarán a necesitar gente de nuevo, y entonces será cuando nos llamen.

Pero cuando las semanas se convierten en meses, empezamos a darnos cuenta que en ese mundo se empieza a oscurecer el horizonte, que cada vez queda menos tiempo, y la ansiedad empieza a apoderarse de nosotros. Es cuando empezamos a darnos cuenta de que el sector en el que estabamos no se está recuperando, puede que incluso esté empeorando, y que las ofertas de empleo que nos llegan cada vez son menos. Y aquí, en este punto, y si no se ha hecho antes, es cuando hay que cambiar nuestro rumbo.

La nueva estrategia que hay que seguir consiste en cambiar nuestra forma de pensar, y está claro que no es nada fácil. Empezamos a darnos cuenta que va a ser muy díficil que en el tiempo que nos queda de paro nos vayan a contratar. Y el problema es que se ha dejado perder un tiempo necesario para emprender, pero no es tarde.

Como decía al principio, hay mucha gente que está generando nuevas iniciativas de negocio, nuevos proyectos, que seguro que serán viables. Las ganas con las que estos emprendedores empiezan desprenden una energía increible, y es la que da esperanza.

Por eso, el que no se haya dado cuenta ya, que reaccione. Siempre le podrá llegar una oferta de trabajo que puede cambiarlo todo, pero no esperemos a que nuestra única opción dependa de alguien externo.

Búsquemos oportunidades de negocio sencillas, con un bajo coste de inversión. No invirtamos todo nuestro dinero en una idea por muy buena que parezca, que luego los días van pasando y un nuevo proyecto necesita maduración. Apostemos con precaución.

Lo que digo no es fácil, pero hay que asumir las circunstancias cuanto antes, hay que darse cuenta de dónde estamos, el tiempo juega siempre en nuestra contra, desde el día siguiente a quedarnos sin trabajo. Puede que sea bueno pensar y descansar varias semanas, pero luego al mercado. ¡Y suerte!

17 de mayo de 2013

Y por qué

Son los llamados “gurús económicos” los que dicen lo que tenemos que hacer o deberíamos hacer, y lo que va a pasar o lo que debería pasar.

Lo que va a pasar o debería pasar no lo sabe nadie. Los meses o los años en los que la economía va a cambiar de tendencia es una mera conjetura para la que no hay capacidad humana predictiva que pueda acertar completamente. Las predicciones que se atreven a hacer son solo distintas posibilidades, pero claro está, puede que alguna vez se acierte en cierto grado, que alguna de las variables que afectan a la disparidad de futuribles sea esta vez la que al final se materialice.

¿Alguna vez cuando se cocina algo sale siempre igual? Puedes utilizar los mismos ingredientes, echarlos en las mismas cantidades, poner la misma temperatura de cocción, hacerlo en los mismos tiempos, y el plato obtenido nunca saldrá igual.

Hemos pasado por muchos estadios de avances económicos, revoluciones industriales, tecnológicas, y nunca una misma combinación de políticas socioeconómicas, generan realidades parecidas.

Creemos que la experiencia acumulada de nuestro poco más de un siglo de economía actual nos da la capacidad para poder vislumbrar que va a pasar en un mundo que cada día nos da una nueva sorpresa, y que hace un tiempo nunca nos hubiera parecido una alternativa lógica.

Lo que debemos tener en cuenta, es lo que no tenemos que hacer de nuevo, en lo que no debemos caer otra vez. Eso sí nos va a enseñar como seguir…

18 de abril de 2013

Consolidación de la Empresa

El paso de empresa inestable a empresa consolidada se da cuando ha pasado un periodo prudencial desde su creación, e independientemente de la coyuntura económica, la empresa se encuentra en una situación de crecimiento sostenido. Y para tener este crecimiento sostenido necesita políticas de apoyo, pero no políticas de subvención.

Las empresas necesitan acceso a financicación, pero sobre todo, conocer a qué financiación puede acceder, y para esto necesitan apoyo de las instituciones encargadas de apoyar a las empresas. Las fuentes de financiación son variadas, y no solo está la financiación bancaria. Existen los inversores privados, están los préstamos participativos, y también tenemos financiación para proyectos innovadores desde el Gobierno Central.

Las empresas también necesitan apoyo para desarrollar procesos de innovación en sus sistemas de gestión, de producción, de comercialización, de logística, etc. Y además hay que tener en cuenta que estos procesos de implantación de sistemas innovadores no es un proceso de corto plazo, sino que es un proceso de medio y largo plazo, y no es fácil tomar decisiones donde hay que invertir dinero, tiempo y recursos en estos procesos.

Otro punto a tener muy en cuenta, y cómo no, son los procesos de búsqueda de nuevos mercados, y quiero decir nuevos, ya sean geográficos o de modelo de negocio. Y por ello, hay que invertir en políticas de búsqueda de oportunidades para nuestras empresas, y centrándonos siempre en las capacidades y especialedades de las empresas.

Todas estas políticas de apoyo a las empresas son las políticas en las que hay que centrarse, nunca dejando de lado políticas de simplificación y agilidad administrativa, y estando siempre del lado de la libertad y responsablidad del empresario, y promoviendo la rapidez en la resolución de los procedimientos y en la gestión de expedientes, y centralizando los puntos de información y tramitación.

14 de marzo de 2013

Vía habilidad

La decisión de inversión en la actual coyuntura tiende a ser, más que una empresa, un acto de fe. Quién puede ahora predecir qué pasará en más de 6 meses (puede que ni en 2 meses). Quién, con honradez, puede decir qué sector será el primero que saldrá de la crisis. Por tanto, tomar una decisión sobre el rumbo de nuestras empresas se muestra complejo, más si cabe, teniendo en cuenta que una empresa no puede cambiar de sector fácilmente.

Entonces, qué vía tenemos que tomar. Pues si uno es un empresario, no queda más que seguir, pero también se puede seguir virando un poquito el rumbo, para intentar sortear los obstáculos, e ir modificando los cimientos de la empresa para que con las mínimas bajas, nuestra empresa, sin ser otra, no sea la misma. Porque eso sí, si seguimos igual, esperando que pase la crisis, puede que la empresa no vea la salida.

Aquí es donde es necesaria la habilidad. La habilidad del empresario para saber, sin tener que cambiar de rumbo, cómo ir modificando su empresa. Y si es tenáz, y su equipo lo apoya, entonces puede que consiga la viabilidad de su empresa.